Mª Stma. del Mayor Dolor en su Soledad

EL LLANTO DE LAS GUBIAS: MARÍA SANTÍSIMA DEL MAYOR DOLOR EN SU SOLEDAD

Eduardo Nieto Cruz

La actual talla de María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad fue realizada en el año 1987 por el imaginero hispalense D. Antonio Dubé de Luque, siguiendo un paradigma acuñado en su producción mariana; de “ojos grandes, mirada dulce, soñadora e ingenua, gesto reflexivo y facciones de aspecto frágil y delicado” (Sánchez López).

Realizada en madera de cedro policromado, presenta un canon clásico virgen7en sus proporciones (ciento sesenta y cuatro centímetros de altura). Obedece a los presupuestos formales de imagen de candelero, esto es, aquella en la que presenta tallada y encamada la cabeza, región escapular y manos.

El equilibrado juego de veladuras desarrolladas en su policromía permite mostrarnos unas carnaciones muy logradas en su espectro cromático. No se trata de mostrarnos un gesto desgarrador y patético sino mesura y dolor contenido ante un rostro que se presenta desconsolado por el drama del Hijo. La sabia aplicación de los postizos (lágrimas, ojos de cristal y pestañas) coadyuvan a lograr un perfecto código expresivo que trata de buscar la conmiseración del fiel. Esta finalidad de búsqueda por hacer coincidir las líneas de tensión o de mirada entre espectador y escultura origina que el autor haya incidido de un modo palmario en acentuar los rasgos faciales.
En este sentido se explica la patética angulación del entrecejo, la apertura de los labios trazando un rictus elegíaco próximo al desgarro interior, la tensión de los músculos del cuello y que trazan una profunda concavidad en la zona superior del esternón, son entre otros los acentos dramáticos cultivados por las gubias de Dubé.

La línea curva de sus mejillas atemperan no obstante el dramatismo de la imagen que parece presentar los síntomas previos al patmos. Con esta obra se ha logrado conjugar belleza y dolor, drama humano y cuidado de las formas sin estridencias ni gestos grandilocuentes que alteren la composición. Ya no se trata de la grácil esencia femenina tratada como joven doncella sino que se nos presenta a María en plena madurez pero llena de gracia.

Es una Virgen que presenta la expresión de “mirar hacia dentro”, pensantes aún en medio del dolor humano. En este sentido, Dubé de Luque ha logrado traspasar las fronteras del Mayor Dolor para mostrarnos a Ella Sola al pie de la Cruz.

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